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La Renga

   

La Renga empezó a venir a comer desde que era pichón o pichona, hace más de dos años, y ya entonces tenía la pata con los dedos arrollados tal como se ve en la foto. Apoya el dorso de la pata para andar y se acomoda en ramas y cables como cualquiera de las treinta y pico que alimentamos en casa, solo que la identificamos por su pata. 
 
La Renga espía los movimientos de la mañana temprano, esperando sus semillas desde este lugar. Hoy quisimos rendirle un homenaje a su lección de vida.
 
María Ester Teby


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